Páginas


lunes, 20 de diciembre de 2010

Vuelta a casa


El avión salía a las 15:40, cojonudo, porque nos dejaba descansar. Cuando vamos a coger el tren, nos damos cuenta de que nos faltan 10 HUF (unos 0’03 centimos) para poder comprar el billete, se lo digo a la de la taquilla y la ofrezco 20 centimos de euro para que me lo de y me dice que no, que me fastidie y que cambie esos 20 centimos de euro en su puta moneda. Pero que casa de cambio te va a cambiar 20 centimos de euro so imbécil!! Como no me entiende no pasa nada. Por suerte una señora que habia atrás me da los 10 HUF de las narices y compramos nuestro billete. La amargada de la taquilla me lo da con un desprecio y me entran ganas de preguntarla "señora, cuando perdió usted la pasión por su trabajo????"
Llegamos al aeropuerto con tiempo de sobra para tomar algo con tranquilidad y luego pasar el control. Por primera vez en mi vida pito y me dice el guardia que me aparte un lado que va a hacerme un cacheo. Menudo cacheo!! No he visto tanto tocamiento ni en las pelis de Nacho Vidal. Me siento violado y encima ni me gusta ni me están pagando por ello. Si por lo menos el tío lo hiciera con más cariño.....
Después en la cola de embarque se quedan mirando mi maleta de mano. El puto Marks me señala y es lo suficientemente descarado como para que me hagan medirla. El medidor es muy estrecho y mi maleta bastante gorda, uf, a que me toca pagar??? Por suerte la llevaba medio vacia y apretando apretando, consigo que entre. Aajajajaajajaj quien se rie ahora?!?!?!? Luego la tía que mira los billetes le pregunta a sus compañeros si han comprobado mi maleta y la digo yo que si, que lo siento pero que más suerte la próxima vez, que en esta he ganado yo. Me mira con ganas de revancha, nos veremos en el próximo vuelo archienemiga!!!!
El avión despega sin problemas, el vuelo es cansado y hasta Marks deja de jugar con su Alcalá en la PSP para dormir. Aterrizamos, vamos a por las maletas, vemos en la cinta de las maletas que alguien ha facturado una caja de aspirinas y un jarabe, nos reimos, cogemos todo y salimos.
Nos esperan el papá de Marks, la pequeña Andrews y el pequeño Sergio. Y unas locas con pompones y banderas de España que jalean a un tal Carlos.
Mis 240 horas de viaje ya han llegado a su fin.
Y mi pregunta inevitable a Marks, es la misma que le hago siempre que terminamos un viaje.....

“Para cuando el próximo tio?!?!?!?!?!!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!!?!?!?”


No hay comentarios:

Publicar un comentario